lunes, 10 de agosto de 2009

DIQUE SIN AGUA

Provinciales

Escrito por Redaccion Diario digital LA CIUDAD de Alte. Brown
Domingo, 09 de Agosto de 2009 09:17
Lenta, imperceptible y silenciosa. Así es la amenaza que se cierne sobre la ciudad y que pocos bahienses advierten. Día tras día las reservas del dique Paso de las Piedras continúan disminuyendo y, sin lluvias salvadoras, en ocho meses se habrán agotado. La principal fuente de agua potable para las poblaciones de Bahía Blanca y Punta Alta posee menos del 25% de su capacidad y ya hizo encender el alerta amarillo, aunque dicha situación no fue comunicada oficialmente a la comunidad. Primero se confió en el período de precipitaciones de marzo-abril para recuperar el vaciamiento del embalse iniciado en 2002. Sin embargo, la naturaleza se mostró esquiva. Luego las esperanzas fueron puestas en la gran nevada de julio pasado, pero el espectáculo blanco sólo sirvió para que el nivel del espejo de agua no siguiese cayendo de manera acentuada. Sólo un día la cota subió un centímetro, para luego mantenerse en una tendencia decreciente que parece no tener freno ni fin. Ahora sólo quedan dos chances: las lluvias de primavera (octubre-noviembre) y, otra vez, el período marzo-abril de 2010.Y si llueve, debería hacerlo de manera importante y en toda la cuenca del río Sauce Grande y del arroyo El Divisorio, los principales afluentes del lago. Hoy por hoy, la sequía que castiga a toda la región impide que una precipitación inferior a 15-20 milímetros llegue al embalse, ya que se pierde por infiltración, a pesar de que la cubierta vegetal ha mermado. En ese contexto, el volumen de agua no ha hecho más que disminuir. Sobre una cota máxima de 165 metros (sobre el nivel del mar), en enero reflejaba 157, a fines de febrero 156,27, a mediados de abril 155,60, en julio 154,84 y el viernes pasado 154,79, acercándose peligrosamente a la marca del año 2000, cuando acusó 154,42 metros, aunque en esa oportunidad la pérdida de reservas se debió a la necesidad de abrir las compuertas para permitir la reparación de la presa y no a la falta de lluvias.oscuro panorama. Según un informe de situación al que tuvo acceso este diario, con los niveles de consumo habituales y sin lluvias significativas, el dique Paso de las Piedras ya no podrá entregar agua a partir de abril de 2010. El estudio, realizado en abril pasado por la licenciada Liliana Raskovsky, miembro del departamento de Preservación y Mejoramiento de los Recursos de la Autoridad del Agua, prevé tres niveles de alerta para aplicar en esta coyuntura y, en base a estadísticas de lluvias y de consumos, realiza una proyección de la evolución de la reserva de agua local de cara a los próximos meses.Alerta amarillo.Según el volumen proyectado del embalse y el agotamiento de las reservas, en mayo pasado el dique debió tener una cota de 155 metros y un volumen almacenado de 90 hectómetros cúbicos (en la actualidad es de 154,79) por lo que la presa ya se encuentra en alerta amarilla y con menos del 25% de sus reservas.Alerta naranja. Raskovsky, en su evaluación, estima que sin lluvias importantes a mediados de noviembre, la cota del embalse habrá caído a 152 metros, con 56 hectómetros cúbicos de agua acumulados, es decir, un 15% de las reservas útiles.Alerta rojo.A fines de diciembre, de continuar la sequía, la cota habrá bajado a 150 metros y Paso de las Piedras tendrá sólo 38 hectómetros cúbicos de agua embalsada (10% de sus reservas útiles).Fecha límite. De continuar esta tendencia, en abril del año venidero la cota será de 145 metros, conteniendo sólo 7 hectómetros cúbicos inutilizables y el embalse se habrá agotado. Un lago cada vez más chico El lago de Paso de las Piedras comenzó a llenarse en 1972. Ocupa un área de 3.335 hectáreas a su máxima capacidad (cota tope de 165 metros) y una profundidad de 28 metros. Hoy, con una cota de 154,79 ocupa 1.300 hectáreas, es decir, el 39% de su área máxima. En situación de alerta rojo (a fin de año), tendría una cota de 150 metros, ocupando 378 hectáreas, es decir, el 11% del total. Mientras que en abril venidero se resumiría apenas a 100 hectáreas, es decir, el 3% del total.¿Y los pozos? La desaparición de las reservas de agua del dique Paso de las Piedras sólo podrían ser compensadas, parcialmente, con la puesta en funcionamiento de 20 pozos en proximidades de Cabildo, aguas abajo del embalse. Hasta ahora se han realizado seis perforaciones que cubren el 30% de lo habitualmente enviado por la represa, mientras que aún no existen precisiones oficiales sobre el inicio de la segunda etapa y los tiempos se agotan. El caudal total de esta batería de pozos permitiría abastecer normalmente a una población española de 400 mil habitantes (Bahía Blanca y Punta Alta juntas), aunque conviene aclarar que en el país europeo los consumos resultan significativamente menores a los nuestros.Se vienen tiempos de restricciones Según el estudio de la licenciada Raskovsky, ante el primer nivel de alerta (el dique ya se encuentra en esa situación), durante el invierno se debía lograr una variación cero de las reservas, aspecto que no pudo ser alcanzado de acuerdo con la merma evidenciada por la cota del embalse. La funcionaria de la Autoridad del Agua planteó la necesidad de reducir la dotación de 670 litros diarios por habitante a 335 litros, pasando de 8.600 metros cúbicos a 4.300 y sin reducción del suministro a las industrias (2.200 metros cúbicos por habitante). También esbozó otro escenario con una reducción a la industria del 25%, bajando de 2.200 a 1.650 la cantidad de m3/h erogados desde el dique.Lluvias y algas Lluvias en tiempo y forma serían una solución al problema del embalse, aunque también podrían significar la aparición de un nuevo mal en este duro escenario. La incorporación de agua proveniente de toda la cuenca en los meses venideros, sobre todo si se trata de precipitaciones importantes, terminarán depositando sobre el lecho del lago gran cantidad de nutrientes, tanto químicos como naturales. Estos minerales y materia orgánica servirán de alimento a las variadas especies de algas que sobreviven en el agua de Paso de las Piedras y, con una cota baja y grandes calores en temporada estival, podrían terminar afectando seriamente la calidad del líquido que consumen los bahienses Por A.L.

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